| ECSI - FM
Fibromialgia
El
Dolor en la Fibromialgia
Todos nosotros
conocemos que es el dolor. Lo aprendemos desde muy
temprana edad, sabemos que es parte de la vida.
Existe una experiencia de dolor corriente que se
experimenta regularmente en lo cotidiano. Solemos
llegar a casa después de una larga jornada de
trabajo con dolor de cabeza, de cintura o de
espalda; sufrimos dolores en los brazos o en las
piernas después de un fin de semana intenso de
actividad deportiva, o a continuación de un viaje o
de una mudanza.
Frente a la experiencia de dolor, todos tenemos
expectativas. Una de ellas es que se trate de un
tipo de dolor agudo, temporario, que va a
desaparecer con el tiempo, descanso o con algún
tratamiento indicado médicamente. Sabiendo que hay
un fin para este dolor particular, pronto aprendemos
a manejarlo y a hacer lo necesario mientras dure
para sentirnos mejor hasta que pase. Otra
expectativa es que el dolor no interfiera con
nuestras tareas, roles o funciones. Ninguno de
nosotros espera que estos dolores lleguen a ser tan
intensos y profundos que nos impidan levantarnos
para ir a trabajar y cumplir con nuestras
obligaciones y responsabilidades.
La FM causa dolor crónico que es muy distinto del
dolor agudo. El ejemplo más cercano a la experiencia
de enfermedad que significa la FM es la gripe.
Cuando sufrimos un estado gripal todos nuestros
músculos están doloridos, nos sentimos totalmente
incapacitados, enfermos, y solo podemos permanecer
en cama. Nuestra gripe se va después de un corto
período de tiempo y recuperamos nuestras habituales
capacidades. Ahora imaginemos que tenemos la misma
gripe pero ésta nunca se va. No nos podemos levantar
de la cama, nos duele cualquier lugar del cuerpo
donde quiera que lo presionemos. Cada músculo del
cuerpo nos duele pero igual nos tenemos que levantar
e ir a trabajar. Este tipo de dolor que sufre la
persona con FM.
El dolor crónico deriva del dolor agudo. En la FM,
los dolorosos puntos sensibles son la fuente del
dolor crónico. Estos puntos sensibles están situados
a largo del cuerpo y pueden desarrollarse en varias
formas, aunque todavía no se comprende exactamente
como se originan. Un trauma, infecciones,
inflamaciones o factores hereditarios podrían
incrementar las señales de dolor en los músculos y
nervios. En lugar de sanar o de volver a la
normalidad después de cualquiera de estos posibles
daños, estos nervios sensibilizados causarían
cambios en el sistema nervioso central volviendo mas
sensibles y muy excitables a los canales nerviosos,
haciendo que los mismos emitan espontáneamente
señales dolorosas todo el tiempo. Permanentes
cambios ocurren en la interacción entre los nervios
y los músculos en todo el cuerpo, causando la
aparición de estos puntos sensibles.
Además de los dolores físicos las personas con FM
sufren de otros tipos de dolores: dolor emocional y
psicológico que sobreviene como efecto de enfrentar
cotidianamente temores, dudas, confusión, estrés,
tristeza, culpa y variadas preocupaciones que la
limitación física le impone. |