| Desajustes
Psicosociales
Intolerancia Cultural
Existen en nuestra
sociedad ciertos factores de intolerancia cultural
que lejos de ayudar interfieren en la tarea de
adaptación y ajuste a la cronicidad que este tipo de
enfermedades plantea.
Nuestra sociedad no puede tolerar el
sufrimiento ni
la percepción del mismo. Hay una tendencia muy
arraigada a negarlo porque su sola presencia
recuerda la fragilidad de la vida y la posibilidad
eventual de sufrir. Se lo suele evitar o
relativizar.
Socialmente también se hace intolerable la
ambigüedad de una situación de enfermedad poco
clara. A las personas no les gusta no saber o no
conocer. Se evita la complejidad y el caos. Se
espera que la ciencia encuentre la explicación a
todo. Cualquier cosa que no pueda ser observable o medible se torna sospechosa. Se le niega
credibilidad o se lo tergiversa reduciéndolo a
categorías de conocimiento ya aceptadas.
Tampoco se tolera la cronicidad. Se tiende a mirar a
la enfermedad como algo que aparece, cumple con un
proceso y luego desaparece. Se prefieren los cuadros
agudos que pueden ser más predictibles. En cambio,
las enfermedades crónicas corren en contra de la
creencia popular que sostiene que los problemas
médicos reales tienen una causa única para la que
eventualmente se encontrará una droga poderosa y/o
rápidas intervenciones tecnológicas. |