Desajustes Psicosociales

   
Intolerancia Cultural

Limitación de la actividad

Un tipo de discapacidad poco común
Discapacidad motora y neurocognitiva

Síntomas Neurocognitivos

Evaluación Neuropsicológica - Rehabilitación
 
Desajustes Psicosociales

Un tipo de discapacidad poco común

La limitación en la actividad es un tipo de discapacidad que se expresa tanto en el rendimiento físico como en el deterioro reversible de ciertas funciones cognitivas. No recordar datos, dificultad en retener información, hacer cálculos numéricos, confusión, desorientación espacial, etc. Estos son solo algunos de los síntomas que interfieren con el normal funcionamiento neurocognitivo de estos pacientes.

A estas limitaciones de suman los problemas sociales que se generan en torno a estas inusuales y nada convencionales expresiones de enfermedad.

¿Cómo se explica un tipo de discapacidad tan poco común y única como ésta? No se asemeja a nada conocido. Faltan palabras para comunicar y describir una vivencia de enfermedad que no se corresponde a ninguna otra ya reconocida o experimentada por la mayoría.

¿Cómo explicar que no siempre querer es poder? Aún teniendo la voluntad y el deseo de “hacer”, no se alcanza a realizar la acción por falta de disponibilidad física y/o mental. El límite se impone de manera tal que supera cualquier intento de llevar a cabo la actividad.

Se provoca una discordancia entre la actuación familiar y social de la persona afectada y las expectativas con relación a su conducta del grupo social concreto al que pertenece.

Estas limitaciones y dificultades son prácticamente inobservables. Generalmente el paciente es visto mejor de lo que se siente porque los numerosos síntomas de la enfermedad son invisibles. No tienen una evidencia externa del dolor y sufrimiento que despierte alguna clase de compasión. Los pacientes tienen una apariencia física normal, se ven bien y en muchos casos, han aprendido sin necesidad, a comportarse "como si" todo estuviera bien.

Por desinformación, por falta de identificación y aceptación de los límites que la enfermedad impone, estos pacientes tienden a adoptar conductas de sobreadaptación. Las mismas los lleva a la autoexigencia, sobreesfuerzo y exceso de actividad, desatendiendo las reales necesidades de descanso. El paciente termina excediéndose y haciendo más de lo que realmente puede, forzando así el ritmo que lo va a llevar indefectiblemente al colapso y a la parálisis. Puede por ejemplo, trabajar con mucho esfuerzo durante los días hábiles y caer postrado en cama Sábado y Domingo, para compensar con el reposo el excesivo cansancio. Este ritmo se puede sostener un tiempo pero a la larga lleva a una nueva recaída, con la consiguiente exacerbación de la sintomatología y la imposibilidad de seguir cumpliendo con las tareas, ni siquiera en forma parcial.

Balancear la actividad y el descanso es indispensable en el proceso de recuperación. Cualquiera sea la actividad, se necesita simplificar las tareas bajando el nivel de las expectativas, dividiéndolas en distintas etapas, realizándolas una por vez y descansando entre una y otra. Seguramente de esta manera, se podrá contrarrestar los efectos que los déficit  provocan.