| Cansancio y Dolor
Cansancio Crónico, como prevenirlo
El cansancio, antes
de transformarse en un síntoma es un signo o señal
de algún tipo de exceso en la actividad, ya sea
física o mental. Ante su presencia, moderar la
actividad, bajar el ritmo y descansar ayudará a
evitar su agravamiento.
Muchas personas son capaces de tolerar la
sobreactividad, y el cansancio resultante de la
misma, sin desarrollar trastornos en su salud
física. Sin embargo, nadie está exento de padecer un
estado de cansancio crónico.
El cansancio como síntoma tiene lugar cuando su
magnitud es tal que dificulta continuar con una
tarea o imposibilita llevarla a cabo en el caso
extremo. Tener menor o mayor cansancio depende de la
intensidad y del tiempo de evolución del mismo.
Todos conocemos la sensación de cansancio después de
un esfuerzo físico prolongado o luego de un período
de trabajo intenso. Este tipo de cansancio es normal
y transitorio. Si persiste en el tiempo de manera
prolongada, limitando la actividad normal y
alterando el estilo de vida de una persona, entonces
se convierte en un tipo de cansancio extremo y
anormal.
Consideramos al cansancio como una vivencia
subjetiva que en su forma de expresión depende del
contexto sociocultural en que la persona está
inversa. Cuando el cansancio es de corta duración,
siempre es mejor tolerado que si el cansancio es
permanente. Esto ocurre tanto a nivel biológico como
también en los niveles psicológico y social.
Los efectos y las consecuencias que el cansancio
causa en la capacidad del sujeto para seguir
haciendo las tareas cotidianas repercuten tanto en
el sujeto como en su entorno inmediato.
En nuestra cultura la actividad está sobrevalorada y
queda poco margen para reconocer los excesos de
cualquier tipo. Esto se transforma en presión social
y en estrés físico y emocional, que no hacen más que
exacerbar el cansancio como síntoma.
Prevenir el cansancio crónico exige:
• Comprender la vivencia de cansancio extremo como
algo ajeno al ritmo de actividad normal.
• Replantear que se puede y que no se puede hacer en
forma continuada, en el día a día.
• Reconocer los propios límites y respetarlos o no
de acuerdo a las particulares necesidades que el
cuerpo y la situación planteen en cada momento.
• Desarrollar estrategias para manejar mejor las
situaciones que puedan llevar al agotamiento.
El modelo para la prevención del cansancio crónico
que propongo considera el desarrollo de habilidades
para aprender a manejar las situaciones de estrés
que llevan a la sobrecarga de la actividad. Para
ello se tendrán en cuenta los factores biológicos,
psicológicos y socioculturales que intervienen. Se
evaluarán las respuestas cognitivas y
comportamentales para elaborar los ajustes y cambios
de la conducta necesarios.
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